| Evitando la restricción de los
gremios.
Aunque se dispone de pocos datos con respecto a ese período,
parece ser que el joven Martin fue un aprendiz dotado, ya
que fue nombrado capataz de la tienda de Stauffer poco después
de su llegada. Tras contraer matrimonio y tener un hijo, volvió
a su ciudad natal para establecer su propia tienda.
Al poco tiempo de abrir su negocio en Markneukirchen, Martin
se vio involucrado en una agria disputa entre el gremio de
fabricantes de muebles y el de fabricantes de violines.
Martin y su familia eran, como otros muchos constructores
de guitarras de la zona, miembros desde hacía mucho
tiempo del gremio de fabricantes de muebles. Con el objetivo
de reducir la competencia, el gremio de fabricantes de violines
intentó prohibir que los fabricantes de muebles produjeran
instrumentos musicales.
Con la idea de conseguir una orden restrictiva contra los
fabricantes de muebles, el gremio del violín lanzó
una abusiva campaña retórica declarando, “Los
fabricantes de violines pertenecen a una clase de fabricantes
de instrumentos musicales y, por consiguiente, a una clase
de artistas cuyo trabajo no muestra solo el producto final,
sino que pone también en evidencia una cierta comprensión
de gusto y cultura. Los fabricantes de muebles, por el contrario,
no son más que simples operarios cuyos productos consisten
en toda clase de artículos conocidos como muebles.”
Difamando aun más el trabajo de los fabricantes de
muebles, el gremio del violín añadió,
“Nadie puede ser tan estúpido como para no darse
cuenta con una sola mirada de que un sillón o un taburete
no son una guitarra y que mezclar tales artículos con
nuestros instrumentos seria como mezclar a Saúl con
los profetas.”
Para defender su derecho de producir guitarras, los miembros
del gremio de fabricantes de muebles aseguraron que “los
fabricantes de violines no tenían ningún derecho
adquirido en lo que se refería a la fabricación
de guitarras” y que “el descubrimiento de la guitarra”
se había producido 35 años atrás y había
sido completado por el fabricante de muebles Georg Martin,
padre de Christian Frederick Martin.
Para apoyar su demanda ante la magistratura local, los fabricantes
de muebles aportaron el testimonio de un notorio distribuidor,
que declaró: “Christian Frederick Martin, que
ha estudiado con el afamado constructor de violines y guitarras
Stauffer, ha fabricado guitarras que, desde el punto de vista
de aspecto y calidad, no dejan nada que desear y que le califican
como un distinguido artesano.”
A pesar de que los fabricantes de muebles defendieron con
éxito su derecho a producir guitarras, la agria disputa
se cobró su precio en C.F. Martin. Tras llegar a la
conclusión de que el sistema gremial limitaba gravemente
sus oportunidades en Alemania, tomó la decisión
de emigrar a los Estados Unidos y, el 9 de Septiembre de 1833,
abandonó su ciudad natal con destino a Nueva York.
Al llegar a Nueva York, estableció inmediatamen te
su tienda en el 196 de la calle Hudson, en el Lower West Side.
Esta primera ubicación de Martin en América,
distaba mucho de los 180.000 pies cuadrados con más
de 600 empleados de la fábrica actual. Su modesto frontal
de almacén alojaba un pequeño taller de construcción
de guitarras en la habitación trasera y una pequeña
tienda donde se vendían desde cornetas a partituras.
Debido a la limitada producción y a la inmadurez del
mercado musical en 1833, la distribución de las guitarras
Martin en los primeros tiempos era una tarea muy difícil.
Para aumentar las ventas en su tienda, C.F. Martin entabló
acuerdos de distribución con algunos profesores, importadores
y vendedores al mayor, que incluían a C. Bruno &
Company (que funciona hoy en día como subsidiaria de
Kaman), Henry Schatz, y John Coupa. En consecuencia, una parte
de las guitarras Martin producidas antes de 1840 llevan la
marca “Martin & Schatz y Martin & Coupa”.
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