| Poniendo a prueba el carácter
de un joven
En los años siguientes a la muerte
de C.F. Martin, la fortuna de la Martin Company subió
y bajó siguiendo los ciclos del mundo de los negocios.
Los archivos de la compañía, aunque incompletos,
indican que las ventas florecieron durante la guerra civil,
debido en gran parte a que muchas guitarras fueron destruidas
durante el curso de la guerra. Una crisis en la moneda tras
la guerra provocó el pánico entre la población
y paralizó las ventas de Martin. Sin embargo, para
entonces la compañía ya se había desarrollado
hasta un nivel que le permitía soportar fluctuaciones
en la economía.

En 1888 C.F. Martin Jr. murió de forma inesperada,
dejando el negocio en manos de su hijo de 22 años Frank
Henry. Las habilidades de Frank Henry como hombre de negocios
fueron puestas a prueba desde el principio de su carrera,
ya que asumió el control de una empresa que se enfrentaba
a serios problemas de distribución. En aquel momento,
C.A. Zoebisch & Sons, una compañía importadora
de Nueva York, era el único distribuidor de las guitarras
Martin.
El negocio principal de Zoebisch & Sons era la distribución
de instrumentos de banda y orquestales, razón por la
que Frank Martin consideró que no dedicaban suficiente
esfuerzo a la promoción de sus guitarras. Martin se
veía también constantemente perjudicado por
la reticencia de Zoebisch a manejar productos nuevos, particularmente
la mandolina.
Durante 1890, con la inmigración masiva de italianos
a los Estados Unidos, la mandolina (un instrumento de origen
italiano) se hizo progresivamente popular. Frank Martin detectó
una gran oportunidad con este producto, sin embargo Zoebisch
rechazó de plano su distribución. Convencido
de que Zoebisch estaba impidiendo el progreso del negocio
de guitarras familiar, Frank Martin decidió suspender
el acuerdo de distribución, una decisión muy
grande para un joven con limitada experiencia. La rotura de
lazos se hizo aun más complicada por la existencia
de antiguos vínculos de amistad entre las familias
Martin y Zoebisch.
Tras asumir la distribución de sus propios productos,
Martin disfrutó de una tremenda explosión en
la venta de mandolinas. En 1898 los archivos personales de
Frank Martin indican que la empresa produjo 113 mandolinas
en diferentes estilos. La producción del año
anterior había sido de tan solo tres unidades. Dado
que la producción de guitarras de la compañía
en los tres años anteriores había sido de aproximadamente
220 unidades por año, la adición de las mandolinas
a su línea de productos representó un crecimiento
significativo.
En ausencia de un distribuidor, la venta de las guitarras
y mandolinas Martin se llevaba a cabo mediante varios anuncios
directos en la prensa local, y a través de los esfuerzos
de Frank Martin. De forma anual, hacía largos viajes
de negocios a través de toda la parte superior del
estado de Nueva York y el área de New England, donde
vendió personalmente la mayoría de la producción
de la empresa a las tiendas de música.
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